El ácido perfluorooctanoico podría estar relacionado con la alteración de las funciones reguladoras del metabolismo de la glándula tiroides

15-II-10. El ácido perfluorooctanoico está presente en productos como las sartenes antiadherentes y las telas impermeables

Un grupo de científicos de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, ha elaborado un estudio en el que asegura que el ácido perfluorooctanoico, químico presente en productos como las sartenes antiadherentes y las telas impermeables, está relacionado con la alteración de las funciones reguladoras del metabolismo de la glándula tiroides.

La investigación, publicada en la revista 'Environmental Health Perspectives', halló que las personas con altos niveles de este químico en su sangre tienen mayores tasas de alteración en la glándula de tiroides, que afectan paralelamente al metabolismo del cuerpo, según informa la agencia de noticias Europa Press.

Mayor concentración del ácido

El equipo de médicos analizó a 3.966 estadounidenses adultos mayores de 20 años de los que se tomaron muestras sanguíneas entre 1999 y el 2006 para buscar PFOA. Los expertos encontraron que aquellos que tenían un mayor nivel de concentración del ácido (más de 5,7 nanogramos por mililitro) presentaban el doble de probabilidades de desarrollar una enfermedad de la tiroides, en comparación con los individuos con los menores niveles de PFOA (menos de 4 ng/ml).

Los investigadores apuntaron que la relación entre el químico y la alteración metabólica "podría ser compleja e indirecta" y hay que seguir estudiando los posibles efectos para la salud humana causados por la exposición a bajos niveles de químicos como el ácido perfluorooctanoico.

Estudios previos en personas que viven cerca de sitios donde se produce PFOA no han encontrado una asociación entre la exposición a estos químicos y la función de la glándula tiroides, mientras que otros científicos aconsejaron ser "cautelosos" antes de sacar conclusiones sobre la nueva investigación.


Lo más destacado

La investigación, publicada en la revista 'Environmental Health Perspectives', halló que las personas con altos niveles de este químico en su sangre tienen mayores tasas de alteración en la glándula de tiroides.

Los investigadores apuntaron que la relación entre el químico y la alteración metabólica "podría ser compleja e indirecta" y hay que seguir estudiando los posibles efectos para la salud humana.