Impotencia y enfermedades coronarias

En muchas ocasiones, la dificultad para el aporte de sangre al pene se debe a la existencia de placas de aterosclerosis en las arterias que lo nutren.

Popularmente se conoce con el nombre de impotencia a lo que los profesionales de la salud llaman disfunción eréctil, un término que define más claramente la naturaleza de esta alteración. La disfunción eréctil es la incapacidad persistente de lograr mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria, según informa la Fundación Española del Corazón (FEC).

En muchas ocasiones, la dificultad para el aporte de sangre al pene se debe a la existencia de placas de aterosclerosis en las arterias que lo nutren. Este mecanismo es el mismo que produce la enfermedad coronaria, ya que las arterias también son las encargadas de aportar la sangre al músculo cardiaco o miocardio. De hecho, los factores de riesgo de la impotencia son los mismos que de la enfermedad coronaria, es decir, hipercolesterolemia (alto nivel de colesterol en sangre), la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, etc.

Consulta al especialista

Se ha comprobado que muchos enfermos coronarios padecen impotencia. La aparición de la disfunción eréctil aumenta con la edad, probablemente por las mismas razones que las enfermedades cardiovasculares. Además, es cierto que algunos medicamentos frecuentes en enfermos con cardiopatías pueden producir algún tipo de trastorno sexual.

Lo más recomendable en estos casos es tratar el trastorno en una Unidad de Rehabilitación Cardiaca y consultar al especialista que será quien, si lo cree necesario, recurrirá a algún medicamento que sea compatible con su enfermedad principal y no le provoque efectos secundarios.



De interés

Similitudes. Los factores de riesgo de la impotencia son los mismos que los de la enfermedad coronaria, es decir, hipercolesterolemia (alto nivel de colesterol en sangre), la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, etc.

Motivos. Los factores que provocan dificultades en la erección pueden tener muy distinto origen: psicológicos (depresión, estrés, tensión nerviosa); enfermedades neurológicas y traumatismos (esclerosis múltiple, traumatismo de columna vertebral o craneal, fractura de pelvis); mal funcionamiento de los nervios (diabetes, alcoholismo, cáncer de próstata, vejiga o recto); envejecimiento (las arterias pierden elasticidad); disminución del nivel de hormonas masculinas (consumo de medicamentos o drogas); enfermedades crónicas (insuficiencia hepática o renal)...

Leyendas. La disfunción eréctil se refiere exclusivamente a la rigidez del pene. Este trastorno no tiene nada que ver con la falta de apetito sexual, la ausencia de placer u orgasmo en la relación, o la eyaculación rápida o retardada. Al mismo tiempo, hay que descartar otras leyendas que asocian la aparición de esta enfermedad con un exceso de masturbación, o aquellos mitos que la relacionan con la esterilidad.

Más información. Fundación Española del Corazón.