Las cifras de las enfermedades cardiovasculares

18-IX-07. En 2005, 11,8 millones de personas murieron por causa de un infarto u otra cardiopatía, y 5,7 millones murieron por un accidente cerebrovascular

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad a nivel mundial y la causa de la tercera parte de las defunciones. En 2005, 11,8 millones de personas murieron por causa de un infarto u otra cardiopatía, y 5,7 millones murieron por causa de un accidente cerebrovascular. Alrededor del 80% de estas defunciones se registraron en países de ingresos bajos y medianos. Para 2015, unos 20 millones de personas morirán anualmente por causa de alguna de estas afecciones, principalmente de un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los costos socioeconómicos de las defunciones prematuras y la discapacidad y los costos crecientes de la atención médica ponen de relieve la urgencia de adoptar medidas para prevenir y controlar esta epidemia en rápido aumento en los países de ingresos bajos y medianos, donde los recursos para la atención de salud son limitados.

Factores de riesgo

La urbanización y la globalización favorecen el consumo de tabaco, los regímenes alimentarios insalubres y la inactividad física, factores que a su vez aumentan los riesgos de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular porque hacen aumentar la presión arterial, la glucemia, el colesterol en sangre y el peso corporal. Además de la edad, éstos son los principales factores de riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, llamado riesgo cardiovascular. Hasta ahora se evaluaba y trataba a las personas atendiendo a un solo factor de riesgo cardiovascular, por ejemplo hipertensión, hiperlipidemia o diabetes. Este enfoque puede llevar a someter a largos años de farmacoterapia a un paciente que sólo tiene un pequeño riesgo cardiovascular o, a la inversa, a no tratar a quien corre un mayor riesgo cardiovascular general. Lo que es más importante, el enfoque centrado en un solo factor de riesgo no es costoeficaz ni asequible para muchos países de ingresos bajos o medianos.

Para la prevención eficaz y el control de la epidemia de enfermedades cardiovasculares se necesita una combinación de estrategias orientadas a la población y a los individuos para reducir el riesgo cardiovascular de ambos. Las estrategias dirigidas a toda la población, como el control del tabaco y la promoción de un régimen alimentario saludable y de la actividad física, son muy costoeficaces en todos los países. También se dispone de intervenciones costoeficaces para tratar a quienes han sobrevivido a un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Sin embargo, el tratamiento de factores de riesgo tales como la hipertensión y la hiperlipidemia será costoeficaz en los países de ingresos bajos y medianos sólo si se realizan intervenciones dirigidas a quienes corren grandes riesgos.



Lo más destacado

Prevención. Para el control de la epidemia de enfermedades cardiovasculares se necesita una combinación de estrategias orientadas a la población y a los individuos para reducir el riesgo cardiovascular de ambos. Las estrategias dirigidas a toda la población, como el control del tabaco y la promoción de un régimen alimentario saludable y de la actividad física, son muy costoeficaces en todos los países.