12-I-2009. El tratamiento farmacológico es a menudo insuficiente para resolver síntomas persistentes
Según recomiendan organismos como el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, las sillas destinadas a un uso intensivo frente al ordenador deben tener un asiento regulable que permita modificar su colocación respecto al respaldo. El tamaño debe ser lo suficientemente ancho como para sentarse holgadamente en la parte central y tener espacio a su alrededor. La parte delantera debe estar inclinada hacia abajo para que no oprima la parte posterior de las rodillas ni dificulte la circulación de las piernas.
En cuanto al respaldo, debe ajustarse a la espalda y ofrecer un apoyo en la zona lumbar. Es aconsejable que sea regulable en inclinación y firmeza. La altura también debe ser regulable y tener una longitud suficiente como para poder cubrir al menos toda la espalda. En algunos modelos es posible añadir un reposacabezas en la parte superior.
Por otro lado, los apoyabrazos deben permitir mantener una postura cómoda, con los brazos formando un ángulo de 90 grados sirviendo de apoyo y facilitando la incorporación. Es recomendable optar por modelos que permitan variar su altura y posición y la regulación de su separación con el asiento de la silla. No deben oprimir las caderas ni impedir la colocación junto a la mesa.
Base, tapizado y reposapiés
Las ruedas en la base permiten una mayor comodidad para cambiar de postura o desplazarse. La base debe tener 5 puntos de apoyo o ser lo suficientemente estable. Algunos modelos permiten la colocación de distintos tipos de ruedas con varios niveles de dureza para adaptar la silla a los diferentes tipos de suelo.
Para una mayor comodidad, el tapizado debe ser transpirable y estar diseñado para soportar el uso continuado. Además, es conveniente elegir un color y material que se pueda limpiar fácilmente con los productos indicados para tapicerías. Por último, aunque no es un elemento que normalmente forme parte de la silla, el reposapiés está indicado para ayudar a adoptar la postura correcta. Por ello, su inclinación debe ser regulable y debe estar realizado en materiales antideslizantes que permitan la sujeción correcta.

La intolerancia al ejercicio es un síntoma importante en la fibromialgia.
A pesar de que varias investigaciones dudan sobre qué tipo de ejercicio es el mejor, éste ya se recomienda en la actualidad en muchos planes de tratamiento.
Los beneficios del ejercicio en la fibromialgia aumentan cuando se lleva a cabo una educación para fomentar el autocuidado.
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