Los secretos del Botox

El Botox es el protagonista absoluto de las operaciones estéticas en el mundo entero, con un 13,94% del total de las intervenciones realizadas. España se sitúa en el tercer país de la Unión Europea en cuanto a infiltraciones de esta sustancia.

La toxina botulínica se inyecta en la frente para relajar el músculo y bloquear los impulsos nerviosos que forman las contracciones musculares quedando totalmente paralizados, lo que impide fruncir el ceño y la aparición de arrugas.

Desde que se descubrió, este producto se ha convertido en una de las armas principales de mayor éxito en la medicina estética para mujeres y hombres. A principios de la década de los 70 se utilizó para tratar el estrabismo y su uso oftalmológico permitió descubrir otra de sus funciones: impedir la formación de arrugas.

La toxina es un veneno extraordinariamente potente, ya que una pequeña cantidad sirve para acabar con la vida de una persona, sin embargo, en la medicina estética no presenta problema alguno, ya que son dosis insignificantes. Se aplica mediante la inyección para evitar las cicatrices. Una vez que se emplea, sus efectos son inmediatos.

Aplicaciones

En un primer momento se utilizó para combatir el estrabismo, ya que es una intervención quirúrgica de menor riesgo al no necesitar anestesia. El inconveniente es que, en ocasiones, necesita una cirugía posterior y si se difunde a otros músculos, puede paralizarlos.

Otra de sus posibles aplicaciones es en las axilas o palmas de manos y pies, ya que paraliza la actividad de las glándulas sudoríparas, cortando así la aparición de sudor. El periodo de efectividad es de unos meses, y no conviene repetir el tratamiento constantemente, por lo que se puede limitar a periodos cortos como el verano.

La infiltración no requiere preparación ni más cuidados posteriores que tumbarse en las horas siguientes para evitar que la toxina se acumule en un solo lado. El resultado final es similar a un lifting facial.


De interés

Duración. El efecto de las inyecciones en el rostro, en especial en la frente, dura alrededor de seis meses, aunque el periodo de tiempo se acorta a medida que se repiten las aplicaciones.