Labio leporino, en qué consiste y cómo tratarlo

Esta malformación afecta en mayor medida a los varones. El labio leporino es una hendidura o separación del labio o el paladar.

El labio leporino es una malformación de la estructura de la boca relativamente frecuente, que afecta en mayor medida a los varones. Consiste en una hendidura o separación en el labio y/o en el paladar, como resultado de que los dos lados del labio superior no han crecido a la vez.

El tratamiento más eficaz para atajar los problemas derivados del labio leporino es la intervención quirúrgica. Desde la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética explican que el objetivo de la operación es lograr labios y narices perfectas con una adecuada unión muscular, de la mucosa y de la piel labial. De este modo se obtiene un profundo fondo de saco en el labio con una mínima cicatriz en la piel y una simetría labial sin tensión.

Tras la intervención, los pacientes ven su labio reconstruido en cuatro dimensiones. Además, no sólo se consigue su reparación en longitud y altura, sino en grosor adecuado a nivel del bermellón, así como la expresión y el movimiento adecuado.

Con dos semanas de vida

Hay diferencias de opinión considerables en cuanto a la edad óptima para la operación. Aunque la reparación puede hacerse ya al primer día de vida, la edad más temprana razonable es a los 10 a 14 días después del nacimiento, siempre que el bebé haya comenzado a ganar peso y tenga todos los demás signos normales, en especial el recuento sanguíneo.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la intervención a edades muy tempranas ha demostrado que no mejora el resultado. Además, el manejo de las estructuras tan pequeñas dificulta la cirugía. De ahí que algunos especialistas recomienden esperar a los tres meses de edad para realizar la intervención.



Lo más destacado

Qué es. Es una hendidura o separación en el labio y/o en el paladar, como resultado de que los dos lados del labio superior no han crecido a la vez.

Tratamiento. Intervención quirúrgica. Algunos especialistas recomiendan que se haga en las primeras dos semanas de vida. Otros, dicen que es mejor esperar hasta los tres meses.