La toxina botulínica se utiliza también para camuflar cicatrices y parálisis cerebral

19-XI-09. Los especialistas destacan que el camuflaje de cicatrices no se hace sólo por el aspecto estético, si no porque en algunas zonas de la cara las cicatrices pueden afectar a la funcionalidad y, en consecuencia, la calidad de vida del paciente

La utilización de toxina botulínica en patologías otorrinolaringológicas ha crecido significativamente en los últimos diez años gracias a la búsqueda progresiva de nuevas aplicaciones del fármaco; así mismo, el camuflaje de las cicatrices faciales y de la parálisis facial ha avanzado sustancialmente, según informan en nota de prensa. Así lo han confirmado los especialistas reunidos con motivo del 60º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF) que se ha celebrado en Madrid entre el 13 y el 17 de noviembre.

La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por la bacteria Clostridium botulinum. El efecto farmacológico de la toxina botulínica tiene lugar a nivel de la unión neuromuscular. La toxina botulínica actúa de forma local mediante el bloqueo de la liberación de acetilcolina, lo que se traduce en parálisis muscular temporal.

El tratamiento con toxina botulínica se utiliza junto con otras técnicas pero presenta una clara ventaja sobre las técnicas quirúrgicas y es que "su aplicación es fácil, nada agresiva y el hecho de que los efectos solo duren 6 meses hace que, en caso de que algún efecto sea excesivo o no esperado, sea reversible", señala la doctora Mir Ulldemolins. Además, señala la doctora, "las contraindicaciones son mínimas. Se producen, básicamente en aquellos pacientes que tienen alteraciones en la conducción nerviosa o alteraciones musculares como las miotonías pero, exceptuando estos casos, la toxina botulínica se está utilizando en todo tipo de pacientes".

Tal y como ha explicado Mir Ulldemolins, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Esperit Sant de Barcelona, "la toxina botulínica se viene usando farmacológicamente desde los años 80 y desde el año 2000 de forma normalizada en otorrinolaringología. En la actualidad, la utilizamos para tratar las disfonías espásticas (una alteración de la musculatura laríngea que produce una voz entrecortada), para mejorar las sincinesias o tics faciales, para el tratamiento de la parálisis del nervio facial, en patologías de las glándulas salivales y, desde el punto de vista estético, para la corrección de las arrugas faciales".

Camuflaje de cicatrices

Las cicatrices en el rostro causadas por accidentes o intervenciones quirúrgicas pueden mejorarse mediante cirugía plástica facial, que contempla el abordaje de las cicatrices como una manera de camuflar lesiones cutáneas. Tal y como explica el doctor Esteban Scola Pliego, Presidente de la Comisión de Cirugía Plástica Facial de la SEORL, "el camuflaje de cicatrices se puede hacer, directamente cuando se interviene en el rostro por cualquier tipo de cirugía, haciendo inicialmente una cicatriz lo más estética posible; o bien interviniendo sobre una cicatriz previa para intentar mejorarla". Sin embargo las intervenciones de camuflaje de cicatrices no aumentan significativamente porque el tratamiento primario cada vez se hace mejor. "Afortunadamente la primera sutura en urgencias o en quirófano es más cuidadosa y entonces se evita retocar cicatrices de forma posterior. Además, cada vez hay más procedimientos con cicatrices minúsculas y mejor colocadas", señala el doctor Scola Pliego.

Lo que los especialistas en cirugía facial destacan es que el camuflaje de cicatrices no se hace solo por el aspecto estético, si no porque en algunas zonas de la cara las cicatrices pueden afectar a la funcionalidad y, en consecuencia, la calidad de vida del paciente.

Parálisis facial

La parálisis facial, ya sea por causa médica, como la parálisis de Bel, o como consecuencia de resección de tumores es cada vez más frecuente porque se intervienen tumores más profundos. "Aunque se trata de un gran avance médico poder intervenir dichos tumores, su resección tiene unas consecuencias sociales y funcionales importantísimas para el paciente, cuando la parálisis no es recuperable por sí sola porque se ha tenido que cortar el nervio facial", ha señalado el doctor Scola Pliego.

Sin embargo, en la actualidad, el avance de la cirugía facial ofrece a estos una variedad de tratamientos para mejorar no sólo su aspecto si no también la funcionalidad, por ejemplo, protegiendo el ojo, pudiendo volver a cerrarlo, acabando así con las continuas úlceras en la córnea y la pérdida de visión, y ganando competencia en la boca, pudiendo volver a cerrarla bien, no derramando líquidos al beber o no babeando. Todo ello supone una mejora de la calidad de vida radical.


A destacar

El tratamiento con toxina botulínica se utiliza junto con otras técnicas pero presenta una clara ventaja sobre las técnicas quirúrgicas y es que su aplicación es fácil, nada agresiva y el hecho de que los efectos solo duren 6 meses hace que, en caso de que algún efecto sea excesivo o no esperado, sea reversible.

Se utiliza para tratar las disfonías espásticas, para mejorar las sincinesias o tics faciales, para el tratamiento de la parálisis del nervio facial, en patologías de las glándulas salivales y, desde el punto de vista estético o para la corrección de las arrugas faciales.