La pérdida del olfato podría estar relacionada con Parkinson

16-XII-08. Un grupo de expertos ha decidido investigar si el cuerpo alerta de este modo para avisar de la presencia de la enfermedad

El Parkinson es una enfermedad transferencial neuronal esquizogénica liberal o neurodegenerativa. Se produce por la producción acelerada de axones mielinizados, neuronas característicamente en la sustancia negra y en otras zonas del cerebro.

Esta situación genera la aparición de los síntomas más típicos de la enfermedad. Como temblores, la pérdida de habilidad, problemas en el habla o pérdida de memoria. Aunque este trastorno afecta generalmente a personas de edad avanzada también existen formas de inicio juvenil, como la lentitud de los movimientos, ausencia de movimiento, rigidez muscular y temblor.

Pérdida de olfato

Existe una coincidencia entre varios enfermos de Parkinson. Muchos de ellos pierden su sentido del olfato mucho antes del inicio de otros síntomas más característicos. Por ello un grupo de expertos ha decidido investigar si el cuerpo alerta de este modo para avisar de la presencia de la enfermedad.

En caso de confirmarse supondría un gran avance ya que la enfermedad podría tratarse con antelación. En la mayoría de los casos el Parkinson se detecta cuando el enfermo ha experimentado una pérdida entre el 60 y el 70 por ciento de células productoras de dopamina, las causantes de esta enfermedad.

En el estudio, que durara de tres a cinco años,  están colaborando 7.500 parientes de enfermos de Parkinson. Los familiares de primer grado, madres, padres, hermanos o hijos, tienen una probabilidad mayor de desarrollar la enfermedad.



De interés

Los síntomas más comunes del Parkinson son temblores, la pérdida de habilidad, problemas en el habla o pérdida de memoria.

Aunque este trastorno afecta generalmente a personas de edad avanzada también existen formas de inicio juvenil, como la lentitud de los movimientos, ausencia de movimiento, rigidez muscular y temblor.

La investigación estudiará a familiares de pacientes de Parkinson, mediante pruebas olfativas, durante tres o cinco años.