Las dietas milagro se alimentan de algas como el fucus vesiculosus, el wakame o la espirulina

21-X-08. No hay evidencia científica que sustente la propiedad que se las atribuye de reducir la grasa corporal

Las algas forman parte de la alimentación tradicional de las poblaciones asiáticas desde hace miles de años y están siendo objeto de investigaciones que aporten solidez científica a sus indudables virtudes nutricionales y farmacológicas. Es una realidad que ingeridas como suplementos dietéticos en forma de pastillas, sin prescripción facultativa, pueden provocar peligrosos efectos secundarios.

Se están estudiando las propiedades de las algas marrones con interesantes hipótesis en el campo de la prevención y curación de la obesidad. En un reciente estudio se ha demostrado cómo la fucoxantina, el pigmento carotenoide que le da el color característico a la alga wakame, disminuye el peso producido por el incremento de la grasa abdominal de ratones obesos y diabéticos.

Espirulina, fenilalanina y saciedad
A pesar de su gran simplicidad biológica, la espirulina es capaz de sintetizar sustancias nutritivas que son almacenadas en su interior y entre las que destacan las proteínas de elevado valor biológico. Si se tiene en cuenta que casi 20 de cada 100 gramos de carne son proteínas, se puede considerar la espirulina como una excelente fuente de este nutriente.

La fenilalanina es un componente de las proteínas, un aminoácido esencial que contiene la espirulina y por el que se le atribuyen, en parte, sus propiedades adelgazantes. Este aminoácido, en su forma química denominada L-fenilalanina, aumenta los niveles de colescistocinina (CCK), una hormona con una importante responsabilidad sobre la sensación de saciedad en el hipotálamo. Las personas a las que se les administró este aminoácido comieron menos y además se sintieron más saciadas que otros individuos que no habían tomado la L-fenilalanina. Sin embargo, aún quedan muchos cabos sueltos hasta encontrar y evidenciar el nexo entre la espirulina y la pérdida de peso.


Lo más destacado

Se utiliza por su abundancia en yodo, que estimula el metabolismo al actuar sobre la glándula tiroidea; también por su riqueza vitamínica, que sirve de suplemento en dietas muy bajas en calorías; y debido a su contenido en algina, sustancia que da sensación de plenitud, reduciendo el apetito. La actividad como estimulante tiroideo no está lo suficientemente argumentada y el uso sin prescripción médica de complementos dietéticos que contienen fucus ha dado lugar a casos documentados de efectos secundarios peligrosos.